Sorprende sismo de 7.7 grados en plena misa a familias del Colegio Rebsamen

Martín Aguilar

"¡No, otra vez no! ¡Dios mío, no otra vez no! ¡Por favor! ¡Te lo ruego!!, fueron los gritos repetidos una y otra vez por los padres de los niños que justo hace cinco años murieron al desplomarse el Colegio Rébsamen.

 

Los deudos, junto con vecinos y familiares, realizaron una misa este lunes en memoria de los 19 niños y 7 adultos que perdieron la vida durante el sismo de 2017. Todos se tomaron de la mano y guardaron un minuto de silencio por la tragedia, cuando fueron sorprendidos por el temblor, que según las autoridades alcanzó una magnitud de 7.7.

 

Para honrar a los niños, los padres, junto con vecinos y las autoridades de la alcaldía Tlalpan, habían montado una carpa blanca; ahí, en una suerte de altar, colocaron las fotografías de las víctimas que fueron inundadas por flores blancas; mientras se realizaba la homilía empezó a sonar la alerta sísmica, aunque el simulacro ya había terminado; todo fue confusión, pues nadie tenía claro si era una falla de la alarma o si en verdad era un nuevo temblor.

 

Segundos después cundió el pánico: el suelo empezó a moverse —aparentemente en círculos—, los árboles alrededor de la carpa se sacudieron, al igual que los cables; los presentes recordaron lo ocurrido en el 2017.

 

"¡Dios mío, no, no, por favor!", gritaba una madre de las víctimas mientras lloraba, "eso sintió mi hijo y nadie estaba ahí para abrazarlo; por qué, por qué, mi niño, no...", dijo otra joven madre mientras era sostenida por personal de Protección Civil de la alcaldía Tlalpan.

 

El movimiento telúrico fue intenso y pareció durar una eternidad, quizá porque, al escucharse la segunda alerta sísmica, la mente y cuerpo de los presentes entraron en alerta: fotógrafos, reporteros, camarógrafos, vecinos y curiosos no pudieron evitar la comparativa. "Carajo, fue el mismo día con solo 10 minutos de diferencia; no puede ser", dijo otro de los vecinos que luego entró a su domicilio por el resto de su familia.

 

El llanto de los presentes contagió a todos; mientras la tierra se sacudía, se fundieron en un abrazo y empezaron a rezar.

 

En 2021, el Juez Adolfo Rodríguez Campusano declaró culpable al ingeniero Juan Mario Velarde Gámez, Director Responsable de Obra (DRO), quien habría otorgado su responsiva para la obtención de una constancia de seguridad estructural para el funcionamiento irregular del Colegio Rébsamen.

 

También en 2021 se aumentó a 36 años la sentencia por el delito de homicidio culposo contra Mónica García Villegas, quien había ordenado la construcción de un cuarto piso sobre el colegio y lo utilizaba como vivienda.

 

Alejandro Jurado, padre de una de las niñas que perdió la vida, explicó que aún se llevan a cabo procesos legales en contra de los involucrados.

 

"Desafortunadamente, la justicia en México es muy lenta, pero también es muy selectiva. En el sentido que si bien tenemos procesos contra Mónica García Villegas, Mario Velarde Games, Juan Apolinar Iniesta, existe ficha de detección para Francisco Pérez Rodríguez aún falta los servidores públicos que son defendidos a capa y espada por Claudia Sheinbaum y desde la misma contraloría, Juan José Serrano anteriormente fue abogado de los padres, no aportó ni hizo su trabajo como era debido", dijo. 


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