La Barriada/Martín Aguilar/El que ríe el último

En las filas de la 4T y de Morena están de plácemes por las fisuras generadas al interior de la Alianza Va Por México.

 

¿De quién es el mérito? ¿Cuánto tiempo durará esa endeble alianza obtenida a punta de carpetazos de investigación contra Alito Moreno?

 

Nada obtenido por la vía ilegal, tiene destino feliz aquí o en cualquier parte del mundo. Y este es uno de esos casos.

 

El logro del presidente Andrés Manuel López Obrador para que la Guardia Nacional sea sucursal de la Secretaría de la Defensa Nacional, es efímero.

 

La andanada de controversias ante el Poder Judicial, habrá de posponer la entrada en vigor de los deseos del titular del Poder Ejecutivo.

 

Mientras eso sucede, transcurrirá lo que resta de 2022 y parte del 2023, fecha del inicio formal del proceso electoral.

 

Por lo pronto, el presidente ha intimidado a la República en pleno con la amenaza de la bota militar.

 

¿Dónde quedaron las manifestaciones de protesta por el uso del Ejército en la masacre del 68?

 

¿Ya perdonaron a los soldados todos aquellos que se rasgaron las vestiduras y ahora se colocan la casaca verde olivo, pese a ser civiles?

 

No vayamos tan lejos, el sexenio de Enrique Peña Nieto, todos los que ahora están en la 4T rechazaron lo que en su momento llamaron la militarización del país.

 

Pero hoy su incapacidad de consolidar cuerpos policiacos municipales y estatales, los lleva por el camino fácil de pedir el auxilio de las fuerzas armadas.

 

En los hechos, le han abierto al Ejército la puerta para cometer violaciones a los derechos humanos, con el pretexto de la seguridad pública.

 

En esa vorágine de faltas de respeto al Estado de derecho, el régimen lopezobradorista festina haber abollado la Alianza Va Por México.

 

Ya cantan victoria, y han desatado un frenesí de actos de campaña, cuál candidatos de facto avalados por su máximo líder López Obrador.

 

Para los aspirantes los tiempos adelantados de campaña no significa que violen la ley. Las cosas están bien, no importa que violen las normas en la materia.

 

Todos los fines de semana, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, escuchan el canto de las sirenas, cuando les gritan "presidente", "presidente".

 

¿Piensan que con Alito en la lona, se acabó la alianza? Pero se les olvida que el dirigente priista ha empezado a quedarse solo.

 

En los días que vienen habrá una rebelión de influyentes dirigentes del tricolor que empujarán su salida.

 

Lo han dicho fuerte y claro: Va Por México, es mucho más que Alito. La Alianza pasa por un mal momento, pero no está sepultada.

 

¿Es inminente la caída de Alejandro Moreno? Todo apunta hacia esa ruta. 


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