La Barriada/Martín Aguilar/El pez por su boca muere

El martes pasado fueron zalameros con Martí Batres durante su comparecencia en el Congreso local, pero los priistas han ido mucho más allá con la propia Claudia Sheinbaum, a quien le han hecho el caldo gordo en sus informes por las alcaldías.

 

La inclinación ante el secretario de Gobierno en Donceles estaba presupuestada, pues los tricolores —con varias carpetas judiciales apiladas— no se hubieran atrevido siquiera a hablarle golpeado al funcionario, con quien traen oscuros acuerdos.

 

Es claro que a la 4T el PRI no le representa preocupación alguna, pues en ese partido son tan serviles, que incluso es más complicado controlar a los propios morenos que a los tricolores.

 

La comparecencia de ayer fue un día de campo para Batres, quien describió ante los diputados una ciudad de ensueño, en la que se ve como el artífice de un diálogo con las fuerzas políticas para lograr acuerdos en beneficio de la capital.

 

 Sólo en su cabeza pasa eso, pues lo único que ha coleccionado desde que llegó al cargo son enemigos que, obviamente, se los traslada a su jefa. Y no sólo con los opositores, sino con políticos aliados.

 

Alguna vez estuvo a punto de llegar a los golpes con el panista Santiago Taboada, quien es uno de los que no quieren tratar nada con él, pero no es el único.

 

Un aliado que tampoco lo digiere es el diputado Jesús Sesma, líder del PVEM en la capital, que incluso ayer prefirió dejar el micrófono a su compañero Martín Padilla para que se posicionara ante el secretario de Gobierno.

 

Un discurso que llamó la atención fue el de la priista Mónica Fernández, quien solicitó al gobierno redoblar esfuerzos para atender a víctimas de trata. Curioso que ponga en la mesa ese tema, por el que el expresidente de su partido, Cuauhtémoc Gutiérrez, está acusado.

 

 Por el lado de los morenos no hubo sorpresas, aunque Fernando Mercado exageró al alabar "la capacidad de diálogo y vocación política" del compareciente, de quien dijo que respeta los derechos humanos y la libertad de reunión.

 

No es que el buen Fernando viva en morenalandia, pues si algo ha hecho falta a Batres es precisamente diálogo y vocación política. Sólo intentó ser cortés, cuestión de preguntar al interior del gabinete de Sheinbaum.

 

 Como quiera, Morena y sus rémoras estaban obligados a cumplir con su papel, ¿pero los priistas? Hace un par de semanas, las huestes de Israel Betanzos movilizaron a su propia gente para echarle porras a Claudia en Cuajimalpa y Álvaro Obregón, por ejemplo.

 

Les pidieron coordinarse con el equipo de Dragón —Adrián Rubalcava—, alcalde de Cuajimalpa, para acarrear gente vestida de blanco con detalles guindas, a fin de vitorear a la jefa de Gobierno.

 

 Quizá se entienda que en ese lugar le hayan metido galleta para quedar bien con la jefa, pues el propio alcalde anda en esa dinámica, pero, ¿por qué los jerarcas del partido hicieron lo mismo en Álvaro Obregón, donde Lía Limón les ha dado trato?

 

Si de milagro se llega a concretar la alianza opositora en la CDMX, está claro que los Alitos del PRI no tendrían cabida, pues ya están vendidos y comprados.


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