Ilán Golfajn es el nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo

Rebeca Marín

Con la agenda social como timón, el nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, anunció que en su gestión buscará "revitalizar" al organismo, posicionarlo como "el socio de mayor confiabilidad en la región" de América Latina y el Caribe y elevar el perfil de las áreas que atienden los temas de género y cambio climático en la institución.

 

En su discurso inaugural como presidente, Goldfajn destacó que se vive un "momento histórico, no sólo para el BID, sino para la economía mundial", dadas las "crisis superpuestas sin precedente". Y enumeró: "la primera pandemia global en un siglo, la mayor guerra terrestre en Europa desde la segunda guerra mundial, la inflación más alta en generaciones, la inseguridad alimentaria y energética, el cambio climático".

 

Si bien, "la desigualdad ha sido la mancha en nuestra región durante generaciones", la pandemia afectó más a las mujeres y a la población que ya estaba en desventaja por sus ingresos, dando como resultado un retroceso de un cuarto de siglo en los avances contra la pobreza, detalló Goldfajn, quien previamente fue director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional y antes de eso presidente del Banco Central de Brasil.

 

"La región enfrenta intrincados retos", abundó. La brecha de desigualdad entre el 10 por ciento de la población con mayores ingresos y su opuesto con las menores entradas de recursos se duplicó con la pandemia; al tiempo que se requieren superar problemas estructurales de décadas para aumentar la productividad y el crecimiento, recalcó.

 

El nuevo presidente del BID explicó que en las últimas dos décadas, las economías de la América Latina y el Caribe han crecido 12 veces menos que las de Asia, y en los 5 años antes de la pandemia, "mientras que prácticamente en todos los demás países aumentó la producción, nuestras economías se contrajeron".

 

Por ello el BID debe aspirar a ser más efectivo y trabajar con base en datos y evaluación continua de su trabajo, recalcó. No sólo es atender las métricas de cuánto financiamiento se coloca, sino asegurar y medir su impacto en el desarrollo, dado que, como ejemplo, en 2021 sólo 53 por ciento de sus proyectos evaluados recibieron una nota positiva, refirió.

 

Al presentar su visión sobre el banco, enfatizó que la prioridad es "mejorar vidas a una escala que sólo se logra en una institución como esta", por lo que busca "revitalizar" y "fortalecer" al organismo multilateral. "Construir sobre su legado para asegurarnos que el BID sea la institución de desarrollo multilateral más importante en América Latina y el Caribe".

 

Goldfajn —quien llega como presidente del BID luego de que en septiembre de 2021 el estadounidense Mauricio Claver-Carone fue depuesto por presuntamente haber beneficiado laboralmente a una subordinada con la que mantenía una relación sentimental— prometió manejar el organismo con integridad y sin espacio a la intolerancia.

 

La elección del nuevo presidente del BID fue descalificada por la Secretaría de Hacienda en noviembre pasado, dado que se impuso frente a la propuesta de México: el ex subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel. "Lamentamos que en las elecciones del BID continúe la política de más de lo mismo. Se eligió la propuesta del gobierno de Brasil, apoyada por Estados Unidos", reprocha la dependencia. 


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