Fwd: La Barriada/Martín Aguilar/El que persevera, alcanza


Quien debe de estar regocijándose de gusto con una risa desde Chile, a donde llegó el 26 de julio pasado, es Mauricio Toledo, que, con una copa de vino en la mano, espera su audiencia el día de mañana en el juicio de extradición a México, solicitado por la fiscal capitalina, Ernestina Godoy.

El ex delegado de Coyoacán es requerido por Ernestina para que responda sobre las acusaciones de enriquecimiento inexplicable, luego de que le fueron detectadas millonarias propiedades que no van de acuerdo con su salario de funcionario público.

 

Mientras su voto fue necesario para sacar adelante los temas de la 4T en San Lázaro, Toledo fue protegido por los altos jerarcas morenistas. Incluso le permitieron buscar la reelección como diputado federal del PT por un distrito de Puebla, donde no sólo ganó, sino que arrasó.

 

El asunto es que Toledo se la debía nada menos que a Claudia Sheinbaum, quien presionó para que le cobrarán esa factura. Primero, porque su camarilla la había agredido durante su campaña por la Jefatura de Gobierno y, luego, por llevarle las contras en Coyoacán este año.

 

No le dejaron rendir protesta de nuevo como diputado y, antes de perder el fuero que tendría hasta septiembre, Mauricio puso pies en polvorosa rumbo a la tierra de sus padres, donde está más que protegido, pues cuenta también con la nacionalidad chilena y las leyes de ese país lo apoyan.

 

Si bien es cierto que existe un tratado de extradición entre México y ese país, también lo es que el artículo 4 de ese acuerdo señala con claridad que, en caso de que se trate de un perseguido político, la extradición será denegada.

 

Y, claro, tarde se le hizo al exdiputado para asegurar ante las autoridades del país andino que el gobierno de México lo perseguía por sus ideas; que era un exiliado político. Por supuesto, contrató a un bufete de abogados picudos que no permitirán que lo regresen a México.

 

Como la oposición sabe perfectamente que Toledo ya pertenece a otra huerta, el diputado panista Federico Döring declaró ayer que, si el día de mañana no se logra la extradición, quienes tendrán que dar una explicación serán Godoy y el canciller Marcelo Ebrard, pues elementos sobran.

 

El inculpado y su familia vivían bastante cómodos en México, donde la abundancia los empezó a acompañar desde que el joven Mauricio se inició en la política y obtuvo diversos cargos públicos que le permitieron hacer algunos ahorritos.

 

Su padre, Nelson Toledo, presumía incluso propiedades ubicadas en el centro de Coyoacán, donde los inmuebles no cuestan dos pesos.

 

Aunque es obvio que el hoy prófugo siempre se dio una vida muy superior a la que su salario podía sostener, como les era útil, nadie se atrevió a molestarlo… hasta que se metió con Sheinbaum, que hoy clama venganza.

 

Pero, como hace poco dijo Toledo: "No me pondré de a pechito". 


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