Luego que hace unos días la senadora, Dolores Padierna dio a conocer su interés de competir por la Cuauhtémoc para ser alcaldesa y quien también levantó la mano por la misma razón, es el actual alcalde, Néstor Núñez, pero Alejandro Díaz Durán envío una carta al CEN de Morena para que le cierren las puertas a Padierna y a René Bejarano.
Como se recordará en el 2005, Bejarano abandonó el Reclusorio Sur, luego de permanecer ocho meses presos por oscuros negocios con Carlos Ahumada, lo primero que hizo fue trazar una ruta para rearmarse y lavar su imagen pública.
Se fijó un plazo de 10 años para que los ciudadanos olvidaran esas imágenes en las que aparece guardándose miles de dólares con todo y ligas, producto de los sobornos del empresario a cambio de contratos de obra pública.
Bejarano calculaba que si Carlos Salinas de Gortari tardó ese tiempo en reaparecer sin que los mexicanos le escupieron en la cara por el error de diciembre y del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, en su caso sería algo similar.
Bajó al máximo su perfil y se dedicó a reordenar su tribu, la entonces IDN del PRD, y cuando Marcelo Ebrard llegó a la Jefatura de Gobierno hizo alianza con él para colocar sus piezas, tanto en la administración capitalina como en la Asamblea Legislativa y la Cámara de Diputados.

Paralelamente, formó el Movimiento Nacional de la Esperanza (MNE), con la idea de expandir su influencia más allá de la capital del país y, a lo mejor, hasta formar su propio partido político.
Le fue tan bien, que incluso en 2012 intentó adelantar su regreso y sondeó el humor social, dejando correr el rumor de que buscaría ser candidato del PRD a diputado federal.
Sus cálculos fallaron estrepitosamente, pues no sólo sus enemigos del sol azteca, sino los propios candidatos a jefe de Gobierno y presidente de la República —Miguel Ángel Mancera y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente— lo vieron como un lastre y vetaron toda candidatura.
Ahora, 10 años después de ese primer intento por reaparecer con su imagen lavada y engrasada, Bejarano lo vuelve a intentar y suelta el borrego de que será candidato de Morena a diputado federal por la Ciudad de México.
Seguro pensó que si la 4T remite a personajes como Félix Salgado Macedonio o Gerardo Fernández Noroña, y además aceptó que su esposa, Lola Padierna, busque ser alcaldesa en Cuauhtémoc, ¿por qué él no podría salir a la superficie?
En una de ésas, el poder presidencial lo exonera públicamente y el viejo profesor recupera el protagonismo de antaño que tanto añora. Pero, una vez más, comprobó que lo suyo es estar condenado a las mazmorras y operar desde lo oscurito.
A pesar de que desde el gobierno de la CDMX Claudia Sheinbaum ya le arrojó algunas migajas a cambio de su apoyo electoral en algunas zonas, el de las ligas quiere más y pretende abrir las negociaciones lanzando candidatos ciudadanos a través del MNE.
Pero como chango viejo no aprende nuevos trucos y los suyos ya están muy vistos, todo el mundo sabe a dónde quiere ir y no van a dejar que los finte con un puesto para quedarse con otro. Pobre René, parece que su participación estelar en los videoescándalos fue tan apoteósica, que su público nunca la olvidará y él tendrá que permanecer, por siempre, en los sótanos.

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