Rebeca Marín
Tal como está planteado, Jóvenes Construyendo el Futuro podría alejar a los aprendices de la educación formal y necesita mayor perspectiva de género. Además, hay un riesgo de que las empresas se aprovechen de los beneficiarios y los vean como mano de obra subvencionada.
Esto es parte del diagnóstico del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) sobre este programa insignia del gobierno federal, operado por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).
Este lunes, el organismo presentó los resultados del análisis a 17 programas prioritarios del gobierno federal. Nunca en la historia de Coneval se había realizado una evaluación de ese tamaño, afirmó en conferencia de prensa virtual José Nabor Cruz, secretario ejecutivo del consejo.
La investigación, que incluyó trabajo de campo, inició en abril del 2019 y concluyó en junio de este 2020, explicó el funcionario. Los reportes ya los tienen cada una de las dependencias, algunas incluso ya respondieron o aceptaron algunas de las recomendaciones de Coneval, como es el caso de la STPS.
En los resultados de la evaluación a Jóvenes Construyendo el Futuro el organismo reconoce que al ser, no sólo el primer año que se pone en marcha ese programa, sino la primera vez que se atiende a esa población que no estudia y no trabaja, la STPS debió hacer varias adecuaciones en el camino.
El programa inició en enero del 2019. "En este sentido, son destacables los esfuerzos que ha realizado en su primer año de operación", afirma el Coneval. Esos logros son: vincular a 1 millón 120,543 jóvenes con centros de trabajo para recibir capacitación laboral.
Otro gran acierto, dice, ha sido utilizar las nuevas tecnologías de la información para acercar sus bienes y servicios a una generación cada vez más digitalizada.

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