Luego que en este espacio hablamos de la muerte de uno de los dirigentes del PRD, como fue el de Daniel Pacheco Santiago por Covid-19 y que era licenciado en Contaduría Pública por el Instituto de Enseñanza Superior en Contaduría y Administración (IESCA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y fue consejero y congresista nacional del PRD desde 2004 y 2017, respectivamente.
Y aunque desempeñó diversos cargos públicos y de dirección política. En 2013 fue asesor en la Coordinación de Proyectos de Inversión, en la entonces delegación Álvaro Obregón y coordinador de Fomento Agropecuario en 2006. También se desempeñó como enlace entre la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) y la Contaduría Mayor de Hacienda de la Ciudad de México.
Fue también director de Servicios Urbanos en Álvaro Obregón en 2012, posteriormente estuvo a cargo de la Dirección de Desarrollo a la Comunidad e Infraestructura en la misma demarcación.
El otro que también sufrió no en carne propia la enfermedad por el coronavirus, pero si sus familiares es el diputado local de Morena, Eduardo Santillán que en menos de ocho días perdió a sus padres y a su hermano también por causa del Covid-19, que en los últimos días ha arreciado más fuerte, pese a que la CDMX está en semáforo naranja y que aumentado la movilidad.
El hermano del morenista, se llamaba Julio Santillán Pérez, que falleció el 6 de junio; cuatro días después falleció su padre, Julián Santillán Olguín y finalmente, el 14 de junio falleció su madre, Francisca Pérez Pérez.
A pesar de que el diputado no tenía contacto directo con sus familiares fallecidos, se sometió a una prueba clínica para descartar un posible contagio.
Por medio de las redes sociales, el Congreso de la Ciudad de México lamentó el fallecimiento de los familiares del diputado.
Y a quienes no conocieron a Santillán, él fue discípulo del ex delegado en Álvaro Obregón, Leonel Luna a quien le apodaban el guatemalteco, ya que Santillán fue sucesor en una de las dos veces que Luna llegó a ser delegado, sirviéndole de tapadera de sus corruptelas, ya que durante sus dos gestiones fue denunciado por desvío de recursos públicos por más de 30 mil millones de pesos.
Y es que Santillán llegó por primera como diputado local a la extinta Asamblea de Representantes del DF en el 2012 y desde su llegada fue apadrinado por Rafael Luna y Armando Soto Flores, quienes literalmente le dieron para comer, vestir y hasta sacar copias en la Facultad de Derecho de la UNAM.
Durante seis años lo mantuvieron y lo conectaron para que lograra sobresalir en el mundo de las leyes; llegó a ser profesor e incursionar en la política, donde luego de haber sido jefe delegacional en Álvaro Obregón, ya que visto e manera natural, se podría pensar que fue una historia de éxito, de esfuerzo personal desde la adversidad, pero en el fondo se trata de una historia de traiciones y de miseria humana.
Cuando Santillán llegó a jefe delegacional en Álvaro Obregón, gracias a un acuerdo con su jefe, Leonel Luna Estrada, olvidó sus orígenes y se transformó; le dio el mal del rico nuevo y desconoció a todo el mundo.
Al principio de su administración empleó a la esposa de Soto Flores, uno de sus benefactores, cercano a Máximo Carbajal, ex director de la Facultad de Derecho de la UNAM, pero lejos de corresponderle con un puesto de nivel, la señora cuenta con estudios superiores, le asignó un lugar muy mediano.
Después de ocho meses la despidió sin importar que fuera una de las personas que más lo ayudaron, que le abrió sus puertas y lo cobijó, pero eso no fue lo peor. Cuando su principal apoyo durante la carrera, Rafael Luna, se lanzó como candidato a consejero universitario quien operó contra él fue Lalito, que recomendaba "no apostar por los perdedores".
Lo más ingrato fue cuando el doctor se lanzó para diputado local del PRD en 2009 por un distrito en Álvaro Obregón: Santillán se alió con Luna Estrada para que el profesor universitario perdiera su distrito, en una extraña votación diferenciada.
Eso sí, de la millonaria suma que le pidieron para la campaña nunca se supo nada, pero en el 2016 se alió a Morena porque en el PRD ya no encontró cobijo, por lo que esperaba que en las elecciones de 2018 compitiera por una curul y ya se fue, gano y aunque muchos cuentan que su fortuna fue a causa de sobornos, corruptelas y extorsiones durante su trayectoria política, el Covid-19 le hizo la vida más difícil, por lo que esto no significa que está pagando por sus malos actos.

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