La Barriada/Martín Aguilar/Abrazos y no balazos ya no funciona

Evidencias sobran en cuanto a la protección del Presidente Andrés Manuel López Obrador al crimen organizado

 

¿Lo anterior puede derivar en un narcoEstado y un narco partido?

 

La primera señal la dio López Obrador cuando liberó a Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera.

 

Después en una gira por Sinaloa acudió a saludar personalmente a la madre de "El Chapo".

 

Además, a Guzmán le pidió disculpas por llamarle "Chapo". ¿Hay un pacto AMLO-narco?

 

Emprendió la construcción de una Universidad y una carretera en el "triángulo dorado".

 

Envió un mensaje de misericordia al narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo, cuando dijo que no se opondría a su liberación.

 

Hizo una defensa a ultranza del senador Félix Salgado, denunciado por violación y nexos con el narcotráfico como alcalde de Acapulco.

 

Un general del Comando Norte de Estados Unidos, reveló que 35% del territorio nacional es controlado por el crimen organizado.

 

El gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles denunció la intervención del narcotráfico en las elecciones donde triunfó el morenista Alfredo Ramírez Bedolla.

 

Asimismo, de la intervención del narcotráfico en las pasadas elecciones en San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora y Baja California.

 

La respuesta fue: "abrazos, no balazos" que ha derivado en paisajes de terror en todo el país.

 

Los narcos se pasean por las calles en vehículos blindados con armamento de alto poder y uniformes tácticos.

 

Difunden mensajes para intimidar y protagonizan masacres, ante la indiferencia de la Guardia Nacional y el Ejército.

 

Las denuncias de un Presidente-narco que encabeza un gobierno-narco y un partido-narco, han llegado a organismos internacionales.

 

Se difundió que la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris advirtió a López Obrador que en su país sabían lo que está haciendo.

 

Hay que recordar lo sucedido en Panamá en 1989, cuando marines del Ejército de Estados Unidos detuvieron al general Manuel Antonio Noriega por sus nexos con el narcotráfico.

 

¿De comprobarse el pacto con el narcotráfico, López Obrador correría la misma suerte? ¿Qué sabe el gobierno de Joe Biden?

 

El Presidente nombró embajador en España a Quirino Ordaz, el gobernador que ayudó al triunfo de Morena con la sospecha del apoyo del narcotráfico.

 

Este fin de semana viajó a Sinaloa, donde se dijo molesto porque se le llame "triángulo dorado".

 

Al mismo tiempo un grupo armado retuvo a reporteros que cubren sus actividades. "No pasó nada", justificó. "No soy Calderón", remató.

 

Son demasiadas coincidencias para ser casualidades. Si se tratara de matemáticas y sumarán los hechos, el resultado sería un pacto de AMLO con el narcotráfico.


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