Fwd: La Barriada/Martín Aguilar/Divide y vencerás

Tras haber perdido millones de pesos por la pandemia y por los incendios que sufrió este año, además del colapso que sufrió la línea 12. La jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, además de tratar de minimizar los problemas, quiere fregar más a los capitalinos con la aplicación de impuestos y ni se diga de las empresas.

Se requiere ser un verdadero caradura para amenazar con multas a los habitantes de la CDMX que circulen con autos emplacados en otra entidad si se les comprueba que tienen su domicilio fiscal en la capital del país.

 

La medida, propuesta por el gobierno de Claudia Sheinbaum, tiene como objetivo evitar que automovilistas de la capital obtengan placas de Morelos y del Estado de México, básicamente para burlar el pago de tenencia y derechos vehiculares.

 

El Gobierno local se queja de que, mientras un buen número de capitalinos emplaca en otros estados, utiliza la infraestructura urbana de la capital, que se mantiene con recursos locales.

 

En primer lugar, habría que ver en qué condiciones está la infraestructura local, pues cualquiera que transite por esta ciudad puede atestiguar que, de tanto hoyo, parece zona minada.

 

Las calles, incluyendo las vías principales, son un verdadero asco. No sólo abundan los baches, sino la basura y las banquetas rotas, que son un peligro tanto para peatones como para automovilistas.

 

Es muy fácil querer exprimir a los capitalinos con un impuesto único en el mundo, que en 1968 se instauró en México con el pretexto de financiar los Juegos Olímpicos, con la promesa de que sería transitorio.

 

La idea era que, apenas terminaran los juegos, ese impuesto desaparecería, pero ni modo de dejar ir tan jugosos recursos y, al final, los gobiernos del PRI decidieron que la tenencia había llegado para quedarse.

 

Y así fue hasta que Felipe Calderón, cumpliendo una promesa de campaña, desapareció el cobro de la tenencia federal y dejó a cada entidad la decisión de cobrar o no el impuesto local.

 

Cómo se avecinan elecciones, Marcelo Ebrard, entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, anunció que los autos cuyo valor no excediera de los 350 mil pesos, quedaban exentos de ese pago en el DF.

 

Pero su oferta duró solamente en el año electoral, pues al siguiente decidió que el subsidio alcanzaría solamente hasta los autos de menos de 250 mil pesos. Claro, ya habían pasado las elecciones y su candidato, Miguel Ángel Mancera, había ganado.

 

Pero entonces el gobierno del Edomex decidió mantener el subsidio a los autos de hasta 350 mil pesos, en tanto que el de Morelos exentó de ese impuesto a todos los vehículos, sin importar el costo.

 

Y como los vehículos verificados en una de esas entidades pueden circular en la CDMX, se dio una migración de automovilistas.

 

Ahora, en lugar de igualar las condiciones de esos estados para recuperar contribuyentes, Sheinbaum se va por las amenazas, lo que, además de traer una lluvia de amparos, será un filón de oro para la policía capitalina, que se despachará con la cuchara grande con las mordidas.

 

Esa medida, junto con la idea de grabar a quienes reparten comida y paquetes para ganarse la vida, molestará aún más a los capitalinos, que no ven bien cobrar a los emprendedores por trabajar, para que con ese dinero la 4T mantenga a los ninis de sus programas sociales. Falta ver qué dicen los diputados. 


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