La Barriada/Martín Aguilar/El pez por su boca muere

La salud es el gran pendiente del gobierno que pregona "primero los pobres". Casualmente a mayor marginación, mayores carencias.

 

Desde cualquier ángulo, la pandemia generó escases en todos los rubros, pero en especial en el abasto de medicamentos e insumos sanitarios.

 

En los hechos, el sistema de salud en México ha sido insuficiente para hacer cumplir el artículo 4 de la Constitución.

 

Actualmente en 45 millones de hogares hay gasto de bolsillo para asegurar y cuidar la salud.

 

El estudio Salud y Gasto de Bolsillo, presentado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, es revelador.

 

Durante los últimos años la carencia de acceso a la salud se incrementó del 18% al 28%.

 

Actualmente hay 35 millones de personas sin afiliación a servicios de salud, donde la situación de la mujer es más grave, pues 16 millones están excluidas del sistema.

 

La desigualdad en el acceso a la salud y a la seguridad social están directamente relacionadas con la condición de pobreza.

 

El 98% de las personas en pobreza extrema, 10.8 millones de personas -según Coneval- carecen de acceso a la seguridad social y 57% carece de acceso a servicios de salud.

 

Más aún, el 61% de la población ocupada carece de afiliación a la seguridad social. De ese total, 34.5 millones se encuentran en la informalidad laboral, el resto con empleo, pero sin estar afiliados.

 

Entre 2018 y 2020, aumentó el gasto de bolsillo en salud en 44%. Los hogares pasaron de gastar 902 pesos en 2028 en promedio trimestral en salud, a 1,267 pesos en 2020.

 

Lo que cada familia gasta es un indicador indirecto del acceso o más bien de falta de acceso a servicios de salud, con calidad y oportunidad.

 

El gasto de bolsillo radica en cubrir servicios sanitarios, intervenciones médicas o quirúrgicas, medicamentos, terapias y estudios clínicos.

 

La caída en la atención en los servicios públicos ha sido dramática. Sólo el 34% de quienes tuvieron necesidad de atención médica, acudieron a servicios médicos para recibirla.

 

El 81% recibió alguna atención, por lo que se puede inferir que 47% que sí recibieron atención la encontraron en servicios privados.

 

La cuestión es que hay personas, qué al contar con seguridad social, invierten recursos en la atención de salud debido a anomalías como largas filas en espera de citas, desabasto de medicamentos o falta de equipo para intervención, tratamiento o diagnóstico.

 

Durante 2021, el 10% de las recetas, un total de 22 millones 183 mil no fueron surtidas efectivamente, de ellas casi 19 millones fueron totalmente negadas, según el Colectivo Cero Desabasto.

 

Esos son los datos reales en materia de salud, rubro totalmente desatendido, en medio de un inmenso dispendio en propaganda de apoyo a López Obrador por la revocación de mandato. 

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