A José Luis le pagarían 50 mil pesos por matar a Alfonso. El agresor fracasó como homicida y aunque fue detenido, no confirmó la versión de que el crimen habría sido ordenado por el socio de la víctima.
Con un arma escondida entre la ropa, José Luis acudió a la colonia Nueva Santa María, en Azcapotzalco, para ubicar a su víctima.
Él estaba afuera de su vivienda en la calle Piña cuando el agresor lo vio. Ahí, frente a las cámaras de seguridad y la mirada de los vecinos de Alfonso, el sicario disparó.
Tras darle un tiro a la cabeza, José Luis guardó el arma y corrió hacia la calle Nueces en donde se retiró la sudadera que vestía.
Después corrió dos kilómetros hacia la avenida Camarones, en la colonia Electricistas, en donde abordó un taxi. Ahí, le pidió al chofer que lo llevara hacia la alcaldía Tlalpan y aunque parecía haber logrado su cometido, los policías con las cámaras de vigilancia ya lo buscaban.
Fue en el cruce de la avenida Bucareli y calle Tolsá, en la colonia Juárez, de la alcaldía Cuauhtémoc, en donde los policías ordenaron al conductor que se detuviera.
El hombre obedeció y se enteró de que su pasajero había cometido el intento de homicidio.
Tras ser aprehendido, José Luis admitió el crimen. Ante los policías dijo que una persona le pagaría los 50 mil pesos por el homicidio del hombre de 46 años. El agresor no supo que su víctima no había muerto y que su esposa lo trasladó al hospital en donde permanece internado.
Ella declaró que desde hace cinco años, el socio de Alfonso se negaba a compartir la sociedad de la empresa de robótica que ambos compartían.
Las discusiones entre Alfonso y Uziel eran el único problema que tenían. Por eso, los agentes sospechan que él fue quien ordenó el crimen.
0 Comentarios