A unas horas de que la presidenta Claudia Sheinbaum la envíe este martes a la Cámara de Diputados, el sector empresarial del país alertó que no es el momento de impulsar una reforma electoral pues resulta riesgosa e inoportuna ante los momentos delicados que vive el país en materia de seguridad, violencia, incertidumbre económica y las debilidades del Estado de Derecho.
Por ello, consideró que la mejor decisión es no impulsar cambios que profundicen la polarización y generen confrontación entre los mexicanos, cuando lo verdaderamente relevante es atender los desafíos que enfrenta el país.
"Ante este panorama, el país necesita estabilidad, eficacia institucional y resultados concretos, no discusiones que puedan generar mayor división", advirtió la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX).
La presidenta Sheinbaum enviará este martes su iniciativa de reforma electoral que plantea desaparición de los senadores plurinominales, reducción del financiamiento público a partidos así como al INE entre otras cosas.
El organismo empresarial recalcó que a todo este escenario se suma el impacto directo en la inversión y el crecimiento económico que se registra en el país.
"La confianza de inversionistas nacionales e internacionales depende de la estabilidad institucional, la certeza jurídica y la capacidad del Estado para garantizar condiciones de seguridad", estableció
Cualquier señal que sugiera debilitamiento de la libertad democrática de los ciudadanos y de las instituciones –agregó--incrementaría la incertidumbre, frenaría aún más la inversión y limitaría la creación de empleos.
La Coparmex destacó que este enfoque podría implicar el incumplimiento de compromisos internacionales asumidos por México en materia de democracia, derechos políticos y elecciones libres, con efectos directos en la posición del país frente a procesos de negociación como el T-MEC, o en etapas de renovación del Acuerdo Global México-Unión Europea.
El sector empresarial reconoció que el modelo electoral es perfectible, pero ha demostrado su relevancia como uno de los pilares del desarrollo democrático nacional.
En ese sentido consideró que en la actualidad México enfrenta un contexto distinto donde por primera vez en nuestra historia reciente, una propuesta de reforma electoral no nace del consenso ciudadano, lo que introduce riesgos que deben analizarse con responsabilidad y visión de largo plazo.
Por ello, la Coparmex recalcó que la reforma electoral debe respetar cinco pilares democráticos construidos desde la sociedad y reconocidos universalmente:
Autonomía de las autoridades encargadas de organizar las elecciones, con independencia real, capacidad operativa suficiente y una estructura profesional y confiable de carácter permanente y no improvisada.
Pluralidad legislativa que refleje la diversidad política y social del país.
Fiscalización sólida y efectiva que garantice condiciones equitativas de competencia.
Inclusión de minorías, evitando barreras que limiten la participación política y el surgimiento de nuevas fuerzas.
Certeza jurídica, con reglas claras, estables y previsibles.
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