Alberto Moreno
Valle de México-. En el contexto del Día Internacional de la Mujer, la diputada federal Ana Balderas llevó a la tribuna de la Cámara de Diputados un posicionamiento en el que advirtió que, pese a los discursos oficiales, la violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad cotidiana para millones de mexicanas, quienes continúan enfrentando temor en su vida diaria.
Durante su intervención, la legisladora subrayó que el 8 de marzo no debe interpretarse como una jornada festiva, sino como un momento para recordar las luchas históricas por los derechos de las mujeres, reflexionar sobre los avances pendientes y exigir acciones concretas que garanticen igualdad y seguridad. Afirmó que para muchas mujeres del país la realidad sigue marcada por el miedo a salir a la calle, a utilizar el transporte público o incluso a denunciar agresiones por la desconfianza hacia las instituciones.
Balderas señaló que la violencia de género no solo continúa presente, sino que en numerosos casos es minimizada desde los propios mecanismos institucionales encargados de impartir justicia. Indicó que existen situaciones en las que agresiones graves o intentos de feminicidio terminan registrados como simples lesiones, mientras que asesinatos de mujeres se clasifican como homicidios comunes. De acuerdo con la diputada, estas prácticas distorsionan la magnitud del problema y niegan justicia a las víctimas al modificar la naturaleza de los delitos para reducir las estadísticas oficiales.
La legisladora sostuvo que desde el Partido Acción Nacional se parte de un principio fundamental: el derecho más básico de las mujeres es vivir libres de violencia. Bajo esta premisa, exigió que el Estado garantice recursos suficientes para enfrentar la violencia de género, que las fiscalías actúen con responsabilidad al momento de recibir denuncias y que las políticas públicas destinadas a proteger a las mujeres cuenten con financiamiento real. Advirtió que aprobar leyes sin asignarles presupuesto termina convirtiéndose en una simulación que impide que las medidas se traduzcan en cambios efectivos.
En su discurso también hizo referencia a las madres buscadoras que recorren distintas regiones del país en busca de sus familiares desaparecidos. Señaló que estas mujeres, ante la falta de respuestas institucionales, han tenido que asumir tareas de investigación y búsqueda que corresponderían al Estado. Para Balderas, esta situación refleja una profunda deuda de las autoridades con las víctimas, pues son ellas quienes deberían garantizar verdad, justicia y el esclarecimiento de los casos.
La diputada extendió su mensaje a otras madres que enfrentan distintas luchas en el país. Recordó a quienes han salido a manifestarse para exigir tratamientos y medicamentos para niñas y niños con cáncer, así como a las familias que viven con la preocupación permanente de obtener terapias y apoyos para menores con discapacidad. También mencionó a quienes enfrentan la compleja realidad de las enfermedades raras y deben batallar con un sistema que, en muchos casos, no logra responder a sus necesidades.
En ese contexto, cuestionó una de las frases que con frecuencia se repite en el discurso político nacional: "No llegué sola, llegamos todas". La legisladora planteó que esa afirmación debe confrontarse con la realidad cotidiana de miles de mujeres que siguen enfrentando abandono institucional.
Explicó que cuando una madre buscadora se ve obligada a rastrear fosas clandestinas para encontrar a su hija o a su hijo desaparecido, difícilmente puede afirmarse que todas hayan llegado. Lo mismo ocurre cuando una familia debe salir a marchar para conseguir medicamentos para un menor enfermo o cuando la muerte violenta de una mujer no se investiga bajo el protocolo de feminicidio
Balderas sostuvo que gobernar con perspectiva de género implica algo más que discursos. Significa garantizar seguridad, acceso a servicios de salud, justicia efectiva y recursos suficientes para que las políticas públicas funcionen. Añadió que otra deuda pendiente se encuentra en el sistema nacional de cuidados, donde las mujeres continúan asumiendo la mayor carga de trabajo doméstico y de atención a familiares sin contar con un respaldo estructural sólido por parte del Estado.
Para ilustrar estas problemáticas, la diputada compartió casos ocurridos en el municipio de Atizapán que, a su juicio, evidencian cómo las fallas institucionales impactan directamente en la vida de las mujeres.
Relató la historia de Daria, quien ha denunciado en repetidas ocasiones a su expareja por actos de violencia. A pesar de las pruebas presentadas y de las denuncias interpuestas, el proceso judicial no ha derivado en sanciones. La situación se agravó cuando el agresor atacó a la hermana de Daria en un intento de feminicidio. No obstante, el responsable continúa en libertad, sin asumir responsabilidades legales ni cumplir con la pensión alimenticia, mientras mantiene amenazas contra la familia.
Según explicó Balderas, para mujeres como Daria los discursos políticos resultan insuficientes. Lo que necesitan, afirmó, es saber que no están solas y que el sistema de justicia responderá de manera efectiva ante la violencia que enfrentan.
La diputada también recordó el caso de Paulina, madre de Sebastián, un niño de cinco años que falleció tras enfrentar dificultades para recibir tratamiento oportuno contra el cáncer y la falta de medicamentos necesarios para su atención. Desde la tribuna cuestionó si situaciones como esa permiten sostener que todas las mujeres han avanzado por igual.
Al concluir su intervención, la legisladora lanzó un mensaje dirigido a las autoridades y a la sociedad en general. Señaló que el país no puede seguir tolerando políticas públicas que se queden en el discurso ni estadísticas que oculten la magnitud real de la violencia. Insistió en que la lucha por los derechos de las mujeres exige acciones concretas, recursos suficientes y una justicia que responda con firmeza.
Balderas cerró su posicionamiento afirmando que las mujeres mexicanas no deben enfrentar solas estas batallas y que, desde su trinchera política, continuará impulsando iniciativas y acciones para que la igualdad, la seguridad y el acceso a la justicia dejen de ser promesas y se conviertan en realidades tangibles para todas.
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