Martín Aguilar
La crisis de feminicidios en el Estado de México seguirá mientras persista la indiferencia en instituciones encargadas de la procuración de justicia y continúen los discursos sin decisiones firmes y acciones contundentes.
Lo anterior fue pronunciado desde la tribuna del Congreso del Estado de México por Ana Yurixi Leyva Piñón, presidenta de la Comisión de las Declaratorias de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres por Feminicidio y Desaparición de Mujeres.
La legisladora manifestó que el tema de los feminicidios exige una coordinación real, comunicación efectiva, empatía verdadera, sororidad y respeto; así como reconocer que la violencia contra las mujeres no se resolverá con discursos.
Señaló que la violencia contra las mujeres no es un hecho aislado, sino una herida abierta en la sociedad y llamó a considerar estas muertes el punto de quiebre y un "¡ya basta!".
Advirtió que debe ser un llamado urgente para que las instituciones actúen a tiempo; "para fiscalías indiferentes al dolor de las familias y para fiscalías que prefieren levantar muros en lugar de tender puentes de comunicación", dijo.
Durante la sesión legislativa, la diputada refirió que cuando una institución llega tarde, la violencia ya ha ganado demasiado terreno e indicó que la crisis de violencia de género urge a todas y todos a actuar, pero no de manera aislada.
Indicó que el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no es una celebración, pues dijo que es memoria, denuncia y resistencia, "es un día de lucha porque la igualdad aún no es una realidad para todas".
Las mujeres, afirmó, seguirán marchando mientras sigan matando a sus hijas e hijos, no puedan caminar seguras y el miedo siga siendo parte de su rutina.
Desde la tribuna, la representante popular mencionó los nombres de las mujeres que recientemente perdieron la vida por el delito de feminicidio. Se refirió que los casos de Dulce y Jarim Virginia, en Toluca; Dafne, en Almoloya de Juárez; Teresa y Cindy, en Cuautitlán Izcalli; Melanie, en Xonacatlán; Ana Karen, de Metepec, y Patricia, en Jocotitlán.
Estos casos, dijo, constituyen un recordatorio doloroso de que esta lucha aún está lejos de su fin y que no bastan los discursos, por lo que insistió en que debe haber decisiones firmes y acciones contundentes.
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