Fwd: Coordenadas Políticas/Martín Aguilar/Más cae un hablador

Con base en las encuestas más recientes, los partidos aliados de Morena -PT y PVEM- se asoman al despeñadero. Si deciden ir solos en la elección intermedia de 2027, cuando se renovará la Cámara de Diputados, el panorama luce desolador.

 

Tan desolador que incluso podría ponerse en riesgo su registro como partidos políticos nacionales. Eso lo saben sus dirigentes, Alberto Anaya y Karen Castrejón, por eso aprietan a Morena: buscan exprimir al máximo la alianza y cobrar caro cada voto.

 

En el partido guinda, que encabeza Luisa María Alcalde, también lo tienen claro: aunque PT y Verde aporten pocos sufragios, esos votos pueden ser la diferencia en una elección cerrada, ya sea por una diputación federal o por una gubernatura.

 

En pocas palabras: se necesitan, pero no se soportan. Es una relación tóxica, sostenida por pura necesidad y por el miedo a que el rival gane por un puñado de votos.

 

Pero el poder no se comparte: se ejerce. Y en Palacio ya entendieron que depender de rémoras es caro. Por eso el régimen mueve piezas para que organizaciones afines se conviertan en nuevos partidos políticos y, con eso, construir un plan alterno para 2027: más siglas cercanas, menos chantaje interno.

 

El INE, que preside Guadalupe Taddei, informó que cinco agrupaciones quedaron como finalistas y están en evaluación para obtener registro.

 

La realidad es que una, llamada Interacción Empática, no cumple requisitos. Las cuatro que se mantienen en la conversación son: Partido Paz, Que Siga la Democracia, Somos MX y México Tiene Vida.

 

Las dos primeras -encabezadas por Armando González y Édgar Garza Ancira- ya dijeron, sin rodeos, que se sumarían al proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum. Con sus matices, me dijeron que sus principios y documentos básicos están diseñados para empujar el "segundo piso de la Cuarta Transformación".

 

En el caso del Partido Paz, uno de sus principales impulsores es el líder religioso Hugo Eric Flores, fundador del Partido Encuentro Social, que perdió su registro nacional y hoy busca otro vehículo para volver a la cancha y alinearse con Morena.

 

Y en el caso de la organización que preside Édgar Garza, se trata de un movimiento que arrancó con su ahora exesposa, la diputada federal Gabriela Jiménez, con quien trabajó de manera intensa en la campaña de la actual Presidenta y, antes, en la promoción de la consulta de revocación de mandato durante el gobierno de López Obrador.

 

Aún no es oficial el registro de estas agrupaciones. Pero en el ambiente político se habla de consigna para dejarlas pasar "sin objeciones". Eso lo veremos -si es que se concreta- hacia finales de mayo o a principios de junio.

 

Por lo pronto, el mensaje es brutal: si el PT y el PVEM creen que pueden seguir cobrando por sobrevivir, Morena ya está buscando quién los sustituya cuando convenga. Y en política, cuando te buscan reemplazo, es porque tu factura ya salió demasiado alta.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: "En la política mexicana, las alianzas son por necesidad y los divorcios por conveniencia". 


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