Diputados locales proponen hasta seis años de cárcel para médicos que ejerzan violencia obstétrica

Martín Aguilar

Para el médico que ejerza violencia obstétrica, el integrante de la bancada del PRI en el Congreso de la Ciudad de México, Fausto Manuel Zamorano Esparza, promueve prisión de entre tres y seis años.

 

Mediante una iniciativa que presentó para hacer reformas al Código Penal local, el legislador priísta consideró pertinente modificar los artículos 324, 325 y 326 para castigar con cárcel al médico que, en perjuicio de una mujer embarazada, obligue a esta a parir en condiciones ajenas a su voluntad o contra sus prácticas culturales, cuando existan los medios necesarios para la realización del parto tanto humanizado como natural.

 

En la propuesta que la presidenta de la Mesa Directiva del recinto de Donceles y Allende, Gabriela Salido Magos, turnó para su análisis y dictamen a la Comisión de Administración y Procuración de Justicia del órgano deliberativo, el militante del Revolucionario Institucional estuvo a favor de también se castigue a la persona obstaculice el apego precoz del bebé con su madre sin causa médica justificada, al negar la posibilidad de cargarlo y amamantarlo inmediatamente después de nacer.

 

De igual forma, estimó pertinente se castigue con cárcel a quien altere el proceso natural del parto de bajo riesgo, mediante el uso de medicamentos o técnicas de aceleración, sin obtener el consentimiento voluntario, culturalmente adecuado, expreso e informado de la mujer.

 

Zamorano Esparza, al fundamentar el documento que impulsa, detalló que las reformas pretenden imponer penas de cárcel también a quien imponga, bajo cualquier medio, el uso de métodos anticonceptivos o de esterilización sin que medie el consentimiento voluntario, culturalmente adecuado, expreso e informado de la mujer.

 

El representante popular del tricolor, en su argumentación, expuso que la violencia obstétrica toma diferentes formas, como puede ser la física que incluye acciones como el uso excesivo de la fuerza durante el parto, episiotomías innecesarias, y otros procedimientos invasivos sin justificación médica.

 

También se incluye la violencia psicológica, que se refiere a la intimidación, humillación y maltrato verbal hacia la mujer durante el proceso de atención obstétrica.

 

En tanto que la violencia estructural hace referencia a las barreras sistémicas que limitan el acceso a una atención obstétrica de calidad, como la falta de recursos, discriminación de género, y políticas institucionales opresivas.

 

Fausto Manuel Zamorano aludió que la violencia obstétrica puede tener consecuencias a corto y largo plazo para la salud física, emocional y psicológica de las mujeres, como el traumatismo físico, trastorno de estrés postraumático, depresión posparto, y dificultades en la relación madre-hijo.

 

Mencionó que la imposición de sanciones a los profesionales de la salud que perpetran violencia obstétrica sirve como medida disuasoria para prevenir futuros casos de abuso. Al establecer consecuencias claras y firmes por comportamientos abusivos, se envía un mensaje claro de que la violencia obstétrica no será tolerada y que los responsables serán responsabilizados por sus acciones, remató. 


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