La Barriada/Martín Aguilar/Todo cae por su propio peso

A unos días de haberse cumplido un año del colapso de la Línea 12, no se sabe a ciencia cierta quiénes son los responsables de semejante tragedia, pues qué le deberán en la 4T a Florencia Serranía, que hasta la jefa de Gobierno parece dispuesta a inmolarse con tal de que la exdirectora del Metro no sea importunada con nada de la tragedia de la Línea 12. Y no sólo Claudia Sheinbaum, sino los serviles diputados de Morena que, sin la menor empatía con las víctimas, se negaron a realizar una sesión solemne en memoria de los 26 pasajeros muertos.

 

Ha pasado un año y es hora que los morenos no han podido cerrar este tema, y todo por defender a ultranza a los posibles responsables, sin importar que, incluso, sus propios dictámenes arrojen que están más que implicados en la tragedia. El tema es tan álgido, que la propia jefa de Gobierno declaró que ella sí puede ver a los ojos a las víctimas, lo que ocasionó que desde la oposición le reviraran para decirle que con que los recibiera para escucharlos sería suficiente, aunque no los viera ni a los pies.

 

Sheinbaum no ha dado a conocer el tercer peritaje de la empresa noruega DNV, en donde se asegura que la falta de mantenimiento de la Línea 12 contribuyó a la tragedia. El dictamen está listo desde enero, pero el gobierno no lo quiere dar a conocer. A pesar de ello, la jefa de Gobierno aseguró que la tragedia no fue por falta de mantenimiento, sino por el pésimo diseño y la mala ejecución de la obra, lo que obviamente caería en la cancha de Marcelo Ebrard.

 

Sus declaraciones se dan en los momentos en que hay una abierta pugna entre Claudia y el canciller, las dos principales corcholatas para suceder en 2024 al Presidente.

 

Hubiera sido más fácil para la 4T que comparece Florencia y que la investigan; o sea, quemar el fusible para que la descarga no le llegara a Sheinbaum. Total, no le iba a pasar nada, pues la carnala Ernestina Godoy es empleada y se alinea. Pero no, a fuerza hay que defender a Serranía, a pesar de su probada ineptitud al frente del Metro, que ocasionó varias tragedias. Algo le deben o algo les sabe la exfuncionaria, donde los morenos prefieren ser el costal, antes de que ella sea tocada.

 

El tema predominó ayer en Donceles, a pesar de que Morena hizo todo lo posible para que la tragedia en la Línea 12 no se tocara. La oposición les comió el mandado y se las arregló para apropiarse de la tribuna por casi dos horas.

 

Los suspiritos azules pudieron sostener de fijo en la tribuna a su coordinador, Christian von Roerich, caminando al filo del reglamento para mantener el tema. El debate lo ganó la oposición. Fue raro ver en las curules de la bancada del PAN carteles con los colores de Morena denunciando el hecho, y los de Morena con los colores panistas. Algo pasó que hubo un intercambio de personalidad entre esos partidos.

 

Y es que eran prácticas comunes de los morenos —desde que eran perredistas— poner carteles para todo y exigir comisiones especiales para cualquier tema. Entonces no les parecía inmoral lucrar con las víctimas de la guardería ABC o los 43 de Ayotzinapa; hoy sí.

 

Los panuchos eran moderados y menos estridentes, pero hoy hasta parecen morenistas con piel azul poniendo antimonumentos; los pejistas, por su parte, parecen panistas con piel marrón. Algo pasó. 

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